EL SELLO DE J.D. DOWNING

Dingo, la cocina tópica, típica y tradicional de Estados Unidos

El local es ambicioso en cuanto a decoración. (Foto: Dingo)
El local es ambicioso en cuanto a decoración. (Foto: Dingo)
Este Dingo practica una costumbre muy extendida sobre todo en las grandes ciudades, el "all day dining" en un local de ambiciosa decoración que recuerda los bares que elaboran sus propias cervezas.
Estados Unidos es el centro de atención mediático en estos días. Una buena excusa para visitar un restaurante americano, Dingo, recién inaugurado en el barrio de Salamanca de Madrid.

Un país que tiene 50 estados, 324 millones de  habitantes y una extensión de 983 millones de kilómetros cuadrados, además de una geografía tan variada ha producido una cultura gastronómica notable y diferente. Los tópicos de que en América se come mal, no dejan de ser eso, tópicos.



El estilo de vida marca diferencias con Europa donde siempre se ha rendido culto a la cocina; allí la cosa difiere algo pero la calidad si se busca se encuentra y además hay buen materia prima. Si se quiere comer bien en Estados Unidos, se come. Otra cosa es el precio que hay que pagar.

Pero dejemos de disquisiciones. Un restaurante americano en Madrid, fuera de las hamburgueserías de marca, ¿es posible?. Pues sí, a pesar de que caiga en todos los tópicos y estereotipos. Este Dingo practica una costumbre muy extendida en aquel país, sobre todo en las grandes ciudades, el "all day dining". Un local abierto muchas horas al día donde se puede desde desayunar hasta tomar la última copa de noche pasando por los correspondientes almuerzo y cena.



El local es ambicioso en cuanto a decoración. Recuerda los bares que elaboran sus propias cervezas, tan populares en USA. Tubos de alambique de color cobre y originales detalle que en este caso mezclan la madera con las paredes de ladrillo visto y  la jardinería de interiores, otorgando al local una atmosfera agradable.   
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De la cocina y del diseño de la carta de Dingo se ha encargado James D. Downing, al parecer un experto en cocinar a la parrilla con carbón de encina. Uno puede comenzar tomándose un clásico trago largo, un cóctel o una buena cerveza y  después comenzar, tal como está el tiempo, con una reconfortante sopa caliente.



Elegimos entre tres variedades de calabaza. Esta hortaliza tan generalizada allí sirve de base a una bien trabada sopa a la que se le ha añadido un toque de queso parmesano. Otras  opciones son: el potaje cremoso de almejas o la sopa de  cebolla gratinada. Una pena que no se pueda degustar la sopa del Congreso, un popular plato que en Washington se sirve los días de sesiones en el comedor del Capitolio, y cuya receta se  ofrece en el salvamanteles de papel que cubre las mesas.  

La pude saborear en uno de mis viajes y es excelente. Como curioso otro plato, más bien una  guarnición, están los tomates verdes fritos, tan populares  por la famosa película del mismo título. Puede probar los originales en un bar a las afueras de Birmingham (Alabama), en el viejo y destartalado  Iron Dale Café, que inspiró a la novelista Fannie Flag autora del relato. Después el director Jon Avnet que la llevó al cine  eligió otra localización más vistosa. No se los pierdan, estos tomates, pues es algo poco frecuente.



Infrecuente aquí es encontrarse con el cangrejo de Alaska, el llamado king crab. Sí, aquel que se comían en familia los protagonistas de La boda de mi mejor amigo, mientras cantaban I say a litlle player. Dos hermosas patas de este crustáceo, cuyo peso oscila entre los dos y los diez kilos, se sirven sobre un fondo de hielo pilé. Este cangrejo suele proceder de Alaska, si bien yo lo he comido en las islas Lofoten. Su carne es tierna y muy sabrosa. La verdad es que  en este caso fue un poco decepcionante. Recordaba un sabor más intenso y agradable que este que sirven en Dingo.



Me pude consolar con unos huevos benedictine con espinacas y una buena salsa holandesa, plato imprescindible en los brunch de fin de semana.

El tiempo no acompaña mucho para comer ensalada pero  la oferta es singular: la césar, la Waldorf, la denominada "picnic" que combina la ensaladilla de pollo al limón con patata al curry, y coleslaw. También una más sofisticada de bogavante que lleva además gambas, aguacate y rúcula. Todas bien preparadas y vistosas.



El corazón de la carta está en el grill y en la elección del carbón de encina. El chef prepara bogavante, salmón o bacalao. O el plato estrella, la carne: Beef ternderloin, Rib Eye Steak, T-Bone steak o el Tomahawk, este último de un kilo y medio aproximadamente. Todo esto acompañado de diversas salsas y las inevitables patatas fritas. La carne es de muy buena calidad y es sin duda lo más sobresaliente de este repaso culinario.

Aquellos que quieran una comida más ligera o más rápida podrán encontrar en los diversos sandwiches su destino: vegetales, de salmón; uno vegano con hamburguesa de garbanzo, champiñones, zanahoria, calabacín y remolacha. Y la hamburguesa que como se sabe es casi el emblema de la cocina rápida americana.



Hay buenas cervezas y una carta con 18 vinos nacionales de diversas zonas.

Una buena muestra de algunos de los tópicos platos de la cocina USA, entendido tópico en su sentido más etimológico.

FICHA

Restaurante Dingo
Calle Velázquez, 99. Madrid
Tel: 910510506
Abierto todos los días hasta madrugada.
Precio aprox: 35 Euros

 

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