MENÚ CON CUADROS

Picasso a la mesa, el menú de sabores que recorre la etapa pictórica

El chef Íñigo Pérez, conocido como Urrechu, ha diseñado una propuesta que recorre las etapas del pintor. (Foto: cielodeurrechu.com)
El chef Íñigo Pérez, conocido como Urrechu, ha diseñado una propuesta que recorre las etapas del pintor. (Foto: cielodeurrechu.com)
Urrechu reveló que tras pensar en cuadros llevados a recetas, un día descubrió la clave de lo que sería su interpretación gastronómica del pintor: sus etapas como artista.
Íñigo Urrechu afirma que es un desafío sumamente difícil llevar la obra de Picasso a un plato y lograr que sea delicioso. Y, para colmo, hacerlo en su tierra, en el 50 aniversario de su muerte y utilizando productos locales, lo cual representa un desafío del que no todos querrían hacerse responsables.

Pablo Ruiz Picasso no necesita presentación en nuestro país, y mucho menos en la provincia de Málaga, su lugar de nacimiento. Este artista llevó la maestría española del siglo XX por todo el mundo, y ahora podemos saborear su obra sentados a la mesa.

En conmemoración del 50 aniversario de su fallecimiento, el restaurante ERRE, ubicado en el emblemático Hotel Don Pepe de Marbella, rinde homenaje a su obra con un menú inspirado en las etapas más importantes de su carrera: Picasso a la mesa.

"Hemos querido respetar la obra de Picasso, un nombre que ha representado tanto para los españoles en todo el mundo, y para lograrlo hemos tenido que estudiar muchas de sus obras para inspirarnos. Observar un cuadro tras otro, fijarnos en los colores, los ambientes... Era un reto importante que teníamos por delante, ya que también debíamos combinar productos locales con el arte y la gastronomía", confiesa Íñigo Urrechu, el chef donostiarra al frente del restaurante ERRE, acompañado por Víctor Carracero, chef ejecutivo del Hotel Don Pepe Gran Meliá.

Según explican los chefs responsables de este menú, se han inspirado en las distintas etapas de la obra de Picasso para crear un plato representativo de cada una de ellas: "Hemos estado estudiando bodegones, aunque no había muchos, teníamos la esperanza de encontrar algún alimento. Pero al final, la inspiración surgió de las etapas. Picasso tiene siete etapas muy importantes, de las cuales hemos seleccionado las cinco más relevantes, ya que las otras dos podrían considerarse subetapas. Cada plato representa una de estas etapas".

Una vez encontrada la inspiración, Urrechu asegura que otro desafío ha sido desarrollar los platos utilizando ingredientes que evocaran el entorno, Málaga, el mar, los productos locales y sus colores.

El menú comienza con la etapa azul, representada por un tartar de lubina emulsionada y una oliva esférica. Esta etapa se caracteriza por su melancolía y tristeza en la obra de Picasso. "Es el plato más frío que serviremos en el menú", asegura Urrechu, ya que literalmente llega a la mesa sobre un bloque de hielo.

Después de la etapa fría y melancólica, llegamos a la explosión de colores de la etapa rosa. "Se caracteriza por colores más vibrantes y alegres, y queríamos transmitir eso en el plato", explica el chef donostiarra. Consiste en un gazpacho sedoso de bogavante con verduras frescas.

"El plato tiene colores muy sugerentes con el gazpacho sedoso de bogavante, y lo acompañamos con un langostino tigre preparado con espárragos blancos y un poco de aguacate. Se sirve con una jarrita de gazpacho sedoso de bogavante elaborado con piñones y un toque de aceite... Aunque es un plato refrescante, transmite calidez gracias a la suavidad del gazpacho", describen.

Según explica Urrechu, "este plato ya no es frío, ya que como artista, en algunos trazos, Picasso iba cambiando en el lienzo. Nosotros también vamos cambiando en nuestro lienzo, que son las vajillas. Es la transición de lo frío a lo cálido, de lo austero y los colores a una vida de contrastes, como el azul de la vajilla y el tono rosado del gazpacho de bogavante... ¡Y si además está delicioso, es algo maravilloso!".

En un inesperado giro de coincidencias, el plato que representa la etapa Vallauris es uno de los platos más emblemáticos de Zalacaín, uno de los restaurantes más reconocidos de la capital, que es regentado por Urrechu.

"La etapa Vallauris de Picasso es tremendamente peculiar. Fue en esta etapa cuando Picasso dejó de pintar y, de repente, se dedicó a crear vajillas, platos... cosas completamente diferentes basadas en una tradición. Y es precisamente esta tradición la que representamos en este plato", explica Íñigo.

La etapa surrealista, conocida por sus figuras imposibles y sin sentido, también está presente en el menú. "Es como si Picasso estuviera soñando sobre el lienzo... surrealista, como indica su propio nombre. ¿Y qué queríamos hacer nosotros? Algo tremendamente surrealista", afirma el chef vasco.

"Queríamos ser disruptivos en el plato, sin saber si era liso, cuadrado o redondo... pero, además de todo eso, es comida. Este plato nos hizo pensar: '¿Y si nos atrevemos?' Por qué no". Según Urrechu, se han atrevido con una combinación mar y montaña de figuras gastronómicas imposibles. "Puedes tener un plato mar y montaña más suave, pero nosotros hemos utilizado productos tan potentes como gallo de corral, cigala, vieiras, lentejas, patatas..."

Finalmente, la etapa cubista, una de las más reconocidas en la obra de Picasso, llega en el último plato: el postre. "Hemos creado un plato en el que hemos elegido una vajilla que parece la paleta de un pintor, ya que nos pareció muy representativa de Picasso. Hemos creado una obra comestible", explican sobre el postre.

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